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Cómo encaminar la política sobre bioenergía de la UE

Para que la política sobre energías renovables de la UE logre tener un impacto positivo sobre el clima, es necesario realizar algunos cambios clave en la nueva Directiva sobre energías renovables de la Comisión Europea (RED II).

Tenemos que asumir que el papel que puede jugar la bioenergía en el cumplimiento de las demandas energéticas de la UE es limitado, que se deben excluir completamente del uso industrial algunas fuentes de bioenergía particularmente nocivas y que el resto solo se deben emplear en las centrales eléctricas de mayor eficacia energética.

 

Recomendaciones de Fern para mejorar los elementos bioenergéticos de la Directiva sobre energías renovables:

1.     No conceder subsidios a las fuentes de biomasa peligrosas

La combustión de algunas formas de biomasa como madera bruta y tocones, así como los cultivos agrícolas, tiene un impacto particularmente negativo sobre el clima y la biodiversidad. Estas fuentes de biomasa de alto riesgo nunca deberán recibir subsidios ni contribuir a cumplir los objetivos de energía renovable de la UE.

2.     Solo emplear biomasa en las instalaciones de mayor eficacia energética

Se debe acabar con el respaldo público de las plantas de bioenergía altamente ineficaces en 2021 y sin excepciones. Se deben aplicar criterios de eficacia energética a todas las instalaciones de más de un megavatio (MW).

3.     Los objetivos de los biocombustibles avanzados deben ir acompañados de una reducción real de las emisiones

Si el objetivo propuesto no es realista, no se puede lograr la sostenibilidad. Solo se deben incluir las materias primas procedentes de residuos que sean verdaderamente renovables y sostenibles y que reduzcan de manera eficaz las emisiones de gases de efecto invernadero.

4.     Acabar completamente con los biocombustibles agrícolas

Se debe respetar el compromiso existente de la UE por acabar con el respaldo público de los biocombustibles de primera generación después de 2020. En 2030 se deberá acabar completamente con la bioenergía procedente de la agricultura.

5.     Los criterios de reducción de las emisiones deben tener siempre en cuenta el impacto climático de la bioenergía

El borrador de la Directiva exige que la «energía renovable» reduzca de manera demostrable las emisiones de gases de efecto invernadero, pero los criterios no reflejan en la actualidad el verdadero impacto climático de los diferentes tipos de «energía renovable», lo que implica que las reducciones de las emisiones sobre el papel no siempre concuerdan con las reducciones reales. Se deben fijar las normas contables para la biomasa de manera que protejan frente al uso de bioenergía contraproductiva y insostenible.