Debemos reducir el uso de energía a escala mundial y aumentar el porcentaje que procede de las energías renovables.

Muchos gobiernos han respondido a esta necesidad otorgando subvenciones para la generación de electricidad mediante la quema de árboles. Los científicos, los académicos, las oenegés, los economistas y los expertos en salud coinciden en que esta energía puede perjudicar más al clima que la quema de carbón, y que es más cara y dañina para la salud humana.

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